sábado, 5 de noviembre de 2016

La revolución Francesa






LA VIDA SOCIAL
En la sociedad francesa se distinguían tres estados o clases:
1) El clero: era la primera de las clases sociales privilegiadas. Conservaba un gran prestigio e influencia. Además recibía los diezmos de los fieles, poseían extensas propiedades, que abarcaban la cuarta parte de la superficie de Francia, y como si fuera poco, no pagaban impuestos.
2) La nobleza: esta era la segunda clase privilegiada formada por un número de personas análogo al del clero, que poseían tierras de parecida importancia y extensión. Percibían de los campesinos, que vivían en sus tierras, los antiguos derechos feudales, y sólo pagaban impuestos en casos especiales.
3) En El Tercer Estado se distinguían distintas categorías, alguna de las cuales había logrado privilegios. La capa superior del estado llano era la burguesía; la inferior, los obreros y campesinos. Estos últimos soportaban pesadas cargas que, en la generalidad de los casos, les privaban de las cuatro quintas partes del fruto de su trabajo. Debían pagar los impuestos al estado, el diezmo a la iglesia y los derechos feudales al señor.


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LA VIDA ECONÓMICA
La industria estaba entorpecida con excesivas reglamentaciones e impuestos. Existían aduanas internas; las pesas y medidas variaban según las regiones; algunos artículos, como los cereales, debían consumirse en el lugar de producción; se aplicaban derechos de aduna que en muchos casos anulaban el intercambio.

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CAUSAS Y ASPECTOS BÁSICOS:
La revolución francesa abarca un período de 10 años (1789-1799), durante los cuales se establecieron en toda Europa nuevas formas de organización política, social y económica, surgieron nuevos usos y costumbres y triunfaron nuevos modos del pensamiento y nuevas tendencias espirituales.
Las causas substanciales de la revolución francesa fueron en primer término la arbitrariedades y abusos del antiguo régimen, ya mencionadas, y en segundo lugar la acción de los filósofos y enciclopedistas.
Las causas ocasionales de la revolución. francesa fueron la debilidad de carácter del nuevo rey Luis XVI y la grave crisis financiera.
Más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera al trono (1774), el Estado francés había sufrido periódicas crisis económicas motivadas por las largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV, la mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa en India (1754-1763) y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783). Los defensores de la aplicación de reformas fiscales, sociales y políticas comenzaron a reclamar con insistencia la satisfacción de sus reivindicaciones durante el reinado de Luis XVI.
Luis XVI, quién contaba con apenas 20 años de edad carecía de condiciones como gobernante pues su carácter era débil, su inteligencia era mediana y se dejo influenciar por su esposa María Antonieta de Austria y por su primo el Duque de Orleans. Dada la grave crisis financiera el rey se vio obligado a llamar al gobierno a dos personajes de reconocida honestidadR. Jaques Turgot, un hombre de ideas liberales que instituyo una política rigurosa en lo referente a los gastos del estado, y a Malesherves.
Turgot, ministro de hacienda, resumió su plan en esta frase: "Ni banca rota, ni empréstito, ni aumento de impuestos" . Como el plan económico molestaba a la corte Turgot lo presentó gradualmente, pero en 1776, cuando estableció un impuesto que debía ser pagado por todos los dueños de tierras, fuesen o no privilegiados el rey, por instancia de los afectados, lo obligó a renunciar.
Malesherves intentó garantizar los derechos de los ciudadanos, pero también se vio forzado a renunciar. Entonces el antiguo régimen se restableció con todo su vigor.
Para aplacar los ánimos, Luis XVI designó como sucesor de Turgot a Nécker, un banquero ginebrino de sólida fortuna personal y gran reputación como financista. Obtuvo grandes empréstitos que pasajeramente aliviaron la situación financiera. pero estos remedios resultaron ineficaces, porque simultáneamente, aumentaron los gastos públicos como consecuencia de la guerra que estallo entre Inglaterra y Francia, al apoyar esta última a las colonias inglesas de América del Norte. Como los privilegiados no deseaban una reforma de fondo provocaron la caída de Nécker en 1781.


LOS ESTADOS GENERALES:
En 1788, la gravedad de la situación obligó a Luis XVI a llamar nuevamente a Nécker, este sugirió al rey la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza, y el tercer estado), exigida también por el pueblo.
Luis XVI accedió finalmente a celebrar unas elecciones nacionales en 1788. La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Nécker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del Tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.
A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789. Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados. El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales. Las discusiones relativas al procedimiento se prolongaron durante seis semanas, hasta que el grupo dirigido por Emmanuel Joseph Sieyès y el conde de Mirabeau se constituyó en Asamblea Nacional el 17 de junio. Este abierto desafío al gobierno monárquico, que había apoyado al clero y la nobleza, fue seguido de la aprobación de una medida que otorgaba únicamente a la Asamblea Nacional el poder de legislar en materia fiscal. Luis XVI se apresuró a privar a la Asamblea de su sala de reuniones como represalia. Ésta respondió realizando el 20 de junio el denominado Juramento del Juego de la Pelota, por el que se comprometía a no disolverse hasta que se hubiera redactado una constitución para Francia. En ese momento, las profundas disensiones existentes en los dos estamentos superiores provocaron una ruptura en sus filas, y numerosos representantes del bajo clero y algunos nobles liberales abandonaron sus respectivos estamentos para integrarse en la Asamblea Nacional.

La redacción de una constitución
La Asamblea Nacional Constituyente comenzó su actividad movida por los desórdenes y disturbios que estaban produciéndose en las provincias (el periodo del 'Gran Miedo'). El clero y la nobleza hubieron de renunciar a sus privilegios en la sesión celebrada durante la noche del 4 de agosto de 1789; la Asamblea aprobó una legislación por la que quedaba abolido el régimen feudal y señorial y se suprimía el diezmo, aunque se otorgaban compensaciones en ciertos casos. En otras leyes se prohibía la venta de cargos públicos y la exención tributaria de los estamentos privilegiados.
A continuación, la Asamblea Nacional Constituyente se dispuso a comenzar su principal tarea, la redacción de una Constitución. En el preámbulo, denominado Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, los delegados formularon los ideales de la Revolución, sintetizados más tarde en tres principios"Liberté, Égalité, Fraternité" ("Libertad, Igualdad, Fraternidad"). Mientras la Asamblea deliberaba, la hambrientapoblación de París, irritada por los rumores de conspiraciones monárquicas, reclamaba alimentos y soluciones. El 5 y el 6 de octubre, la población parisina, especialmente sus mujeres, marchó hacia Versalles y sitió el palacio real. Luis XVI y su familia fueron rescatados por La Fayette, quien les escoltó hasta París a petición del pueblo.


domingo, 21 de agosto de 2016

Introducción a Historia Universal




Bienvenidos

Hola estimados alumnos les doy la cordial bienvenida al Blog electrónico de la asignatura de Historia Universal, esperando que sea de su agrado y sea de utilidad y te facilite las herramientas de estudio para sacar los mejores resultados posibles en la asignatura. En el sitio podrás encontrar imágenes, vídeos documentales, películas, resúmenes, síntesis, cuestionarios, guías, temarios, ejercicios e información en general, cabe mencionar que podrás consultar la página online desde tu celular, tableta o cualquier equipo de computo del mismo modo que puedes dejar tus comentarios en la página.









¿QUÉ ES LA HISTORIA?

Aunque la historia está presente en nuestras vidas casi desde que nacemos con relatos que pasan de generación en generación, cuentos populares, canciones, incluso nos encargamos de escribir la nuestra propia pero…¿quién puede definir claramente qué es la “Historia”?
La palabra “Historia” tiene muchos usos, y la usamos cotidianamente al hablar. Pero cuando nos referimos a su estudio –en el colegio, por ejemplo-, nos vamos a concentrar en el significado de la Historia como “ciencia que estudia el pasado de las sociedades humanas“.
De este modo podemos decir que la historia busca conocer y estudiar las acciones (individuales y colectivas) que los hombres y las sociedades realizaron en el pasado. Cuando hablamos del pasado, nos referimos a todo el tiempo que transcurrió hasta la actualidad (el presente). Mirando el pasado de las sociedades humanas, podemos remontarnos muy atrás (muchos millones de años atrás) hasta el origen del hombreel comienzo de la vida en la Tierra o el origen del universo.
Esta característica de la historia, de extenderse en un pasado tan profundo que nos cuesta tomar dimensión de él, a menudo dificulta su estudio y su aprendizaje. Cuando hablamos de cantidades de tiempo tan grandes, hablamos de “tiempo largo”, y para su mejor comprensión les proponemos leer nuestro artículo sobre El “Año Cósmico”, la mejor herramienta para comprender la Historia remota.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA


Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando reflexionamos sobre qué es la historia es, como todo conocimiento científico, una construcción. ¿A qué nos referimos con esto? A que no podemos conocer el pasado exactamente como ocurrió.
Es decir, reconocer básicamente que cuando leemos un texto sobre historia no estamos ante la “realidad” de ese “pasado”. Sino que es una reconstrucción elaborada desde el presente.Reconstrucción realizada en base a una cierta información que nos ha llegado desde ese pasado (siempre incompleta y parcial, en mayor o menor medida), que es seleccionada, interpretada, relacionada y ponderada por un historiador o un equipo de historiadores.

CONCEPTOS Y HERRAMIENTAS PARA COMPRENDER LA HISTORIA

Aunque muchas veces no nos lo planteamos, estudiar y comprender correctamente la historia tiene muchas complejidades. Algo que parece tan simple como repetir fechas, nombres y textos en realidad no es comprender la historia. Por eso los teóricos de la historia trabajan con categorías o conceptos que le dan sentido a esos datos del pasado, nos permiten ver las relaciones entre diferentes sucesos, y tener una visión más completa del pasado de una sociedad.



PERIODOS DE LA HISTORIA HUMANA



Entonces, por un lado tenemos la Prehistoria, que también se suele dividir, principalmente en tres grandes períodos. El paleolítico (“piedra tallada”) sería el primeros de ellos. Abarca desde hace 2,5 – 3 millones de años hasta hace unos 12.000 años. El paleolítico es la época de la prehistoria humana que más años comprende con mucha diferencia sobre el resto.
El segundo período de la prehistoria sería el Neolítico (“piedra pulida”), que abarca desde hace 12.000 años hasta hace 7.000. Es en estos momentos cuando el desarrollo humano se vuelve mucho más acelerado.
Por último estaría la Edad de los metales, que abarca desde hace 7.000 a 5.000 años. Durante esta época se diversifican y se perfeccionan los instrumentos. Esta época desemboca en el nacimiento de la historia.
La Historia propiamente dicha solo abarca un 0,5% de la historia de la humanidad. Se divide en cuatro grandes épocas: la Edad Antigua (hasta el siglo V), La Edad Media (del siglo V al XV), la Edad Moderna(hasta finales del siglo XVIII) y la Época Contemporánea (desde el siglo XVIII hasta la actualidad). La historia propiamente dicha nace a la luz de la escritura. Como puedes ver, los períodos de la historia cada vez duran menos tiempo, es decir, cada vez evolucionamos más rápido.

LA HISTORIA COMO CIENCIA

En la típica división que se suele hacer entre ciencias y letras o humanidades, la historia es habitualmente incluida dentro de las humanidades o ciencias sociales, que son estudios de letras. Sin embargo, a lo largo de la historia y, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX., son muchos los historiadores que rechazan esta condición de ciencia social de la historia y critican la perspectiva reduccionista que esta concepción realiza de la historia.
Muchos historiadores son partidarios de considerar la historia como una disciplina plenamente científica, lo cual no quiere decir que se haya llegado a un consenso sobre las reglas que deben llevar a la historia al rigor científico. De hecho, la mayoría de estos historiadores siempre realizaron sus hipótesis uniendo la historia con algún otro tipo de disciplina, ya sea la economía, la arqueología, le geología o la psicología, además de muchas otras.
Además, la mayoría de estos historiadores (entre los que se pueden contar a Carlo Cipolla, John Lukacs, Peter Gay, Bruce Trigger o Julio Caro Baroja) a pesar de que defienden la concepción científica de la historia, no aceptan algunos de los postulados de las ciencias puras, como el determinismo que señala que todas las acciones están determinadas en algún sentido por relaciones de causa efecto.
Por el contrario, tampoco son partidarios del relativismo que defiende que todos los puntos de vista son válidos según desde la perspectiva del que se mire. En otras palabras, ni aquellos que quieren que se reconozca a la historia como una ciencia pura se ponen de acuerdo en el porqué.